Económicamente, la rentabilidad
de una edición multimedia es
incontestable: los gastos de duplicación
y actualización resultan mínimos,
y sus utilidades tantas como usted
y su compañía decidan
darle.
A diferencia de los catálogos
impresos, las ediciones multimedia
permanecen inalterables, lo que permite
archivarlas o guardarlas para posteriores
consultas, sin perder un ápice
de calidad en la exposición
de los contenidos, fotografías,
etc., en ella almacenados. Además,
ofrece una capacidad de almacenaje,
tanto cuantitativamente como cualitativamente,
inigualable. Podrá acompañar
la información sobre su empresa
y/o productos con todo tipo de recursos,
gráficos, sonoros y visuales:
vídeos, música, mapas
interactivos, locución, etc.